
Podría ser el título de un cuento de hadas pero debo confesar que es puro reflejo de la realidad. Sobra, me parece, el comentario que no pertenezco al grupo segundo después de mi Enero sin bici (salvo unos 12 K patéticos subiendo por mi tan querida GR92 a mediados de citado mes.) El hecho es que la bici llama, y mucho, pero simplemente no encontraba el tiempo. Viajes al extranjero, compromisos de trabajo, la familia... Las razones, y con ellas las excusas, se acumulan, y son y eran válidas. Pero en algún momento tengo que volver a sacar la Hecky de su establo seco y confortable para someterle a una sesión de tortura y castigo. Pues, amigos, ese momento se me presentó ayer al recibir un mail tipo convocatoria de mi amigo david 'Pierna y Media' Teixido que decía lo siguiente (lo escribo en castellano para mejor y mayor entendimiento de los lectores):
"¿Te perderás La Primera Nocturna en Bici del 2010?
No te pierdas la primera Ruta Nocturna del Club del 2010. Será una ruta 10 sin abusos (ni de kilómetros, ni de desnivel, ni de dificultad.) Como siempre quedamos a las 20:45 delante de la Iglesia de Begues. Trae un chubasquero o Gore Tex."
En el mensaje había dos elementos que me inspiraban. Que muchos vuelven, como yo, a la bici después de un descanso más o menos obligatorio y que no haya abusos....
Me he vuelto a dejar de engañar. En mi país se dice que un burro no se golpea dos veces contra la misma piedra. Pues llámame Burro.
La Crónica
Estoy mentalizado. Me sobran las ganas de martillar los pedales automáticos y quemar goma en las pistas de mi jardín. Algo decepcionado ando cuando veo que no deja de llover en todo el día y nuevamente temo una salida frustrada. No obstante, muy adentro siento algo de alivio, ya que el club del Marrón no es un club cualquiera; está repleto de campeones, tri-atletas, incansables, infatigables... En pocas palabras, un club donde no tendría cabida si no fuera por el gran corazón que habita los cuerpos fibrados de cada uno de sus integrantes. Pero llega un mensaje: la salida no se cancela, a pesar de la lluvia. Y si llueve demasiado, hay cena. Y llega otro, de Jesús 'el Polvorilla', de que si voy Si o Si...
Ante tal avalancha verbal ya no hay escapatoria. Me visto de eMeTeBeëro, coloco la Santa Cruz en la vaca y me dirijo a Begues. La lluvia se ha convertido en llovizna y no espanta a un Vaselino. Además, la temperatura es buena. Junto a un servidor se junta David Teixidó, Jordi Monés, Jesús Camacho 'El polvorilla' y Antonio Salvatierra, todos conocidos y me alegro volver a verles.
Colocamos las luces y arrancamos dirección Montau, subiendo por el asfalto. El ritmo alto pero me encuentro mucho mejor de lo que me esperaba. Ahora no sé si ellos se contienen o si realmente voy bien. Creo que nunca lo sabré, así que me conformo con lo segundo... A partir de allí, pierdo la orientación y el camino seguido, no en último lugar por la niebla que nos envuelve. Sé que dejamos la central eléctrica que corono el Montau a la izquierda para continuar por una pista angosta con, según las palabras de David, un barranco impresionante a la derecho. Dice que, si nos caemos, que nos dejemos caer por la izquierda..., palabras consoladoras??? estoy agradecido que niebla que nos nos permita ver.
Ahora sigue un trozo de subidas y bajadas (Eugenio lo llamará Ruta de Sierra cinta) por pistas y urbanizaciones y no tengo idea donde estoy. Aún me encuentro bien y puedo seguir más o menos. La ruta sigue por las calles vacías de no sé qué urbanización y luego procede por una pista de tierra impresionante. Voy en medio, solo, entre David y Jesús por una parte y Antonio y Jordi por la otra. La oscuridad y la niebla son vencidas por la potencia de los 900 Lumens de las dos luces que llevo montadas en el manillar. El sendera me escupa en Olesa Bonesvalls, territorio conocido. Pensando que desde aquí íbamos a subir por la carretera a Begues me llena de ánimo. Me encuentro bien de piernas y de ánimo. Pero éste último es roto por la sugerencia de seguir por la riera rumbo a Can Grau. Me hundo, algo... Conozco la pista, preciosa de día pero también complicadita y larga. Te deja en Can Grau y desde ese punto sólo se puede volver por la pista de Palau Novella-Begues. No me dejo vencer por pensaminetos negativos, tomo el toro por los cuernos y sigo lo mejor que puedo. Pero según avanzamos empiezo a notar flojera en las patas y cae un a agujero considerable entre mis compis y yo. Con algo de dignidad y por fuerzas propias llego a Can Grau, pero me es imposible dejar de pensar en lo que seguirá y empiezo a hundirme.
Las complicaciones llegan nada más coronar la primera rampa de cementa que inaugura la Pista. Realmente intento avanzar pero los muslos y los gemelos se comportan como flanes. Jesús se mantiene a mi lado y con su ayuda mental voy venciendo la primera mitad de la pista. A lo lejos vemos las luces de los otros tres integrantes y cuando los alcanzamos les comento mi estado. Jordi me ofrece un gel, esperamos un momento y noto como las partículas energéticas de esa sustancia semilíquida son absorbidas con aprecio por los músculos llenos de lácteo ácidos. Continuamos. Me siento mucho mejor, pero no puedo con el ritmo de ellos. Y ahora pasa algo que solo se puede describir con dignidad si uno es algo introducido en el mundo de los deportes. Mientras voy peleando camino arriba siento una mano en la espalda que me va empujando. Si señores, tanto David como Jesús se intercambian para ayudarme subir y vencer las últimas tres rampas que nos separan del final. Y eso a un ritmo realmente alto. No sé cómo sentirme: avergonzado, aliviado, agradecido...???, creo que es una mezcla de todo. La 'bottom line' es que llego y no creo que en ninguna salida me haya sentido tan feliz de volver al punto de partida. Gracias chicos, me parece que sin vuestra ayuda y apoyo aún estaría en algún lugar entre Palau Novella y Begues en vez de escribir este relato.
Nos despedimos. En el viaje de vuelta a mi hogar no puedo dejar de pensar en lo grande que es el deporte y cómo crea lazos de compañerismo y amistad. En casa una lavadita de la bici que había perdido su color negro debido al barro acumulado y una ducha de su dueño, cuya cara es irreconocible por los salpicones. MTB es grande.
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El Roto Y Los Irrompibles



