Hace alrededor de unas tres semanas cuando fue placenteramente 'engañado' por el Club del Marrón de Begués, cuando éste me invitó para participar en la que para mi fuera mi primera salida nocturna. Lo del engaño se deja fácilmente explicar por la gran forma física de los 'marroneros' y de la cual carezco. La parte placentera, no obstante, se lleva la parte mayoritaria del pastel, ya que he descubierto un deporte nuevo.
Hasta aquel momento pensaba que el el ciclismo MTB era lo más grande y, aunque seguía muy de cerca las crónicas nocturnas de mi amigo Eugenio 'Uxio', hasta aquel momento no me sentía demasiado atraído por coger la bici en franjas diarias oscuras. Igual tiene que ver con mi bio ritmo que suele funcionar mejor a tempranas horas del día. El caso es que, a pesar de la gran paliza de aquel jueves, se ha emprendido un nuevo fuego en mi interior; y por supuesto tenía que hacer partícipe a mis queridos Vaselinos.
Dicho objetivo fue logrado el viernes de la semana pasada. Armados con unas luces más que potentes y unas ganas tremendas, 3 integrantes de Vaselina atacaron Purgatorio y Las Agullas en la que, espero, será el inicio de una nueva rutina semanal.
Participantes: Joaquín, Toni y Chrétien – Salida: 21:00 horas – Llegada: 11:30 – Ruta: Purgatorio, Las Agullas, Purgatorio, gasolinera... - Incidencias: No tengo fotos :-( - Climatología: Fresquito por ser de noche pero con la presencia de 'bolsdas de aire templado' en el Purgatorio, extraño... Kms recorridos: 30
Por fin lo he logrado. Tanto Joaquín 'el Sherpa' como Toni 'El Barón Rojo' se presentan a las 21:00 horas (sí, las 9 pm, de noche y sí, estás leyenda la crónica Vaselina) en el club. Después de colocar las bombillas Half Egg en el manillar y tras una breve explicación de su funcionamiento nos ponemos en marcha hacia el Purgatorio. Decidimos hacer algo 'light' en el sentido figurativo de la palabra y evitar trialeras y demás historias algo comprometidas en este primer intento. Acordad, estoy intentando de convencer por convicción y no ganar por pulso... Y lo del 'light' se podría interpretar como Luz en castellano (eso de que les enseño la luz..., y el camino... bufff). El hecho es que el Purga, aunque duro por su pendiente, no es demasiado técnico y se presta por excelencia para iniciar.
El primer tramo hasta la Sentiu transcurre con las luces apagadas para ahorrar pila y por no ser necesario. Pero cuando colocamos nuestras ruedas en el primer camino de tierra y con ello apretamos los botones de los focos un nuevo mundo se nos abre. Inicialmente los comentarios son de asombro por la gran cantidad de luz que desprenden, pero pronto las charlas se convierten en lo habitual, o sea la risa el cachondeo y el bromeo... MTB a tope. No obstante, la magia que tiene eso de rodar de noche nos tiene cautivado. Estamos más concentrados en la bici y el trazado que durante el día. Parece que la subida, que de día es tremenda, de noche no la parece tanto. La mente es fuerte, sobre todo cuando el cerebro procesa la visión y anticipa. Pero de noche, la visión, y por ende el proceso de antelación se limita a escasos metros y uno va ganando terreno con más soltura. No quiere decir que el esfuerzo es menor, ni mucho menos. Subir el Purgatorio sigue siendo complicado, pero al menos tienes la cabeza algo menos cargada.
Llegamos a la Clota en un tiempo bastante bueno y descansamos un rato para volver a subir a las máquinas para afrontar el último tramo: Las Agullas. Y donde durante el ascenso del Purgatorio estuvimos acompañados por la luz de la luna llena, en el primer tramo de las Agullas nos encontramos envueltos en la completa oscuridad. El efecto de la luz que desprende la 'powerled' es tremendo y en ningún momento nos sentimos arropados o angustiosos. El ascenso, de hecho, transcurre sin novedades.
Arriba, de nuevo chistes, gozar de la vista que se tiene desde allí de Barcelona y todo el Baix Llobregat y la bajada, ésta última no sin antes colocarnos el rompevientos para evitar algún resfriado.
El descenso, nuevamente, sin problemas. Nos sentimos seguros. Y una vez abajo, la inevitable propuesta: ¿una birra?
Deambulamos por un Castelldefels abandonado y probamos suerte en dos sitios sin conseguir la misma. Finalmente decidimos comprar unas latas de cebada líquida en una gasolinera y cerramos el rito de la primera nocturna sentados en la calle. Ojalá haya nacido una nueva rutina.
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El Iniciado Iniciando Inicios...Primera Nocturna Vaselinera



